Jugaste, luchaste, sudaste, te hicieron entradas, te quejaste, sufriste, te enfadaste, te encaraste con el arbitro, te encaraste con un jugador del valencia, defendiste a tus compañeros, te caíste, te levantaste, te tiraron y te volviste a levantar, nunca te rendiste y al final... saliste con un sabor agridulce por lo que podía haber sido y no fue. Seguimos con la lucha, sigue así de bien, que por cada partido malo, tienes 10 buenos y a palabras necias oídos sordos.



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