Solemos caminar al borde del abismo continuamente, pero si no nos asomamos ¿cómo vamos a saber lo que hay al otro lado? Es cierto que a veces la vida es dura, pero sé que sólo tenemos una para saber lo que realmente importa. Me importan los momentos que consiguen dejarme sin aire, momentos que me quedo sin palabras y aquellas cosas que no puedo explicar por mucho que lo intente. Momentos en que las emociones y los sentimientos son capaces de provocar incendios, diluvios o terremotos. Aquellos momentos que son incomprensibles e inexplicables. Esas historias largas que no deseas que se acaben, la magia sin trucos, las palabras adecuadas en el momento oportuno y un abrazo que deje a esas palabras en ridículo absoluto. Aquellos besos que cada vez cuesta más acabar... y la especialidad del día: la sonrisa para finalizar.

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